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Recuerdos de la España victoriana

“Elena dio a luz a un hermoso niño”
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“Elena dio a luz a un hermoso niño”

viernes 07 de abril de 2017, 12:29h

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Es curiosa la tendencia que tienen algunos hechos importantes de la historia a encriptar sus mensajes revolucionarios en códigos cifrados que tienen que ver con neonatos. Criptografía bastante justificada, pues la comparación entre el advenimiento de un cambio histórico con un parto es una metáfora bastante lógica.

En los días previos al Alzamiento Nacional del 18 de julio 1936, el general Mola ―el organizador de la sublevación militar― cursó el siguiente telegrama a los conjurados: «El pasado día 15, a las 4 de la mañana, Elena dio a luz un hermoso niño». El mensaje cifrado indicaba que la rebelión comenzaría el 18 julio a las cinco de la mañana en el Protectorado de Marruecos, mientras que las guarniciones militares de la península tenían que secundarla al día siguiente (15+4=19).

Por poner otro ejemplo, mientras estaba reunido con Stalin y Churchill en la conferencia de Postdam (julio- agosto de 1945), el presidente americano Harry Truman recibió un telegrama en clave que decía «Baby well born» ―«El niño ha nacido bien»―, mediante el cual se le informaba de que el experimento con la bomba atómica que se había realizado en el desierto de Alamogordo (México) había sido un éxito. Siguiendo con este hilo argumental, la bomba que se lanzó sobre Hiroshima el 6 agosto recibió el nombre de «Little boy».

Volviendo al telegrama de Mola, desconocemos el nombre del hermoso niño que tuvo Elena en los días previos al Alzamiento, pero seguro que se le podría bautizar con cualquiera de los nombres que significan «triunfo»: Víctor, Victoriano, o Victorino.

Franco recorre triunfal Toledo tras ser rescatada del ejército rojo.Fue un hermoso niño, pues en aquel tiempo no se llevaba aun la posmodernidad de la identidad de género globalista, según la cual el mensaje debería haber dicho «[email protected] niñ@». Aunque, a decir verdad, en los tiempos actuales a lo mejor no hubiera habido necesidad de recurrir a esa frase con las arrobitas, ya que lo más postmoderno hubiera sido que Elena recurriera al aborto, pues entre los más de 100.000 abortos que se practican al año en España, no hubiese importado uno más.

También en aquel tiempo tan franquista y facha era costumbre que los matrimonios no se divorciaran, pues estaba prohibido, con lo cual ya tenemos aquí el tercer hecho importante del alumbramiento de Elena: Victoriano se crió dentro de una familia estable y tradicional, formada por progenitores heterosexuales. Vete a saber en qué modelo de familia ―porque dicen que hay muchas, oiga― hubiera caído hoy en día el pobre niño. O sea que, además de no abortarle y no bautizarle con la arrobita @, el hermoso niño tuvo una hermosa familia, y no tuvo necesidad de elegir su sexo.

En la escuela no había en aquellos tiempos cuentos sobre princesitos ni principitas como ahora, en esta época tan moderna. Había crucifijos en las aulas, y castigos físicos, pero Victoriano jamás tuvo necesidad en la vida adulta de acudir a ningún psicólogo para superar aquellos traumas, ni supo de ningún compañero que necesitara terapia por aquella educación tan facha.

Para colmo, en la escuela franquista la educación era tan sexista, que había centros para chicos y otros para chicas, hasta el punto de que Victoriano y sus compañeros la primera vez que compartieron aula con una hembra fue ya en la Universidad. Sin embargo, esto nunca les llevó a ningún trauma sexual, ni les provocó dificultades de relación con el sexo opuesto.Es curiosa la tendencia que tienen algunos hechos importantes de la historia a encriptar sus mensajes revolucionarios en códigos cifrados que tienen que ver con neonatos. Criptografía bastante justificada, pues la comparación entre el advenimiento de un cambio histórico con un parto es una metáfora bastante lógica.

En los días previos al Alzamiento Nacional del 18 de julio 1936, el general Mola ―el organizador de la sublevación militar― cursó el siguiente telegrama a los conjurados: «El pasado día 15, a las 4 de la mañana, Elena dio a luz un hermoso niño». El mensaje cifrado indicaba que la rebelión comenzaría el 18 julio a las cinco de la mañana en el Protectorado de Marruecos, mientras que las guarniciones militares de la península tenían que secundarla al día siguiente (15+4=19).

Por poner otro ejemplo, mientras estaba reunido con Stalin y Churchill en la conferencia de Postdam (julio- agosto de 1945), el presidente americano Harry Truman recibió un telegrama en clave que decía «Baby well born» ―«El niño ha nacido bien»―, mediante el cual se le informaba de que el experimento con la bomba atómica que se había realizado en el desierto de Alamogordo (México) había sido un éxito. Siguiendo con este hilo argumental, la bomba que se lanzó sobre Hiroshima el 6 agosto recibió el nombre de «Little boy».

Volviendo al telegrama de Mola, desconocemos el nombre del hermoso niño que tuvo Elena en los días previos al Alzamiento, pero seguro que se le podría bautizar con cualquiera de los nombres que significan «triunfo»: Víctor, Victoriano, o Victorino.

Franco recorre triunfal Toledo tras ser rescatada del ejército rojo.Fue un hermoso niño, pues en aquel tiempo no se llevaba aun la posmodernidad de la identidad de género globalista, según la cual el mensaje debería haber dicho «[email protected] niñ@». Aunque, a decir verdad, en los tiempos actuales a lo mejor no hubiera habido necesidad de recurrir a esa frase con las arrobitas, ya que lo más postmoderno hubiera sido que Elena recurriera al aborto, pues entre los más de 100.000 abortos que se practican al año en España, no hubiese importado uno más.

También en aquel tiempo tan franquista y facha era costumbre que los matrimonios no se divorciaran, pues estaba prohibido, con lo cual ya tenemos aquí el tercer hecho importante del alumbramiento de Elena: Victoriano se crió dentro de una familia estable y tradicional, formada por progenitores heterosexuales. Vete a saber en qué modelo de familia ―porque dicen que hay muchas, oiga― hubiera caído hoy en día el pobre niño. O sea que, además de no abortarle y no bautizarle con la arrobita @, el hermoso niño tuvo una hermosa familia, y no tuvo necesidad de elegir su sexo.

En la escuela no había en aquellos tiempos cuentos sobre princesitos ni principitas como ahora, en esta época tan moderna. Había crucifijos en las aulas, y castigos físicos, pero Victoriano jamás tuvo necesidad en la vida adulta de acudir a ningún psicólogo para superar aquellos traumas, ni supo de ningún compañero que necesitara terapia por aquella educación tan facha.

Para colmo, en la escuela franquista la educación era tan sexista, que había centros para chicos y otros para chicas, hasta el punto de que Victoriano y sus compañeros la primera vez que compartieron aula con una hembra fue ya en la Universidad. Sin embargo, esto nunca les llevó a ningún trauma sexual, ni les provocó dificultades de relación con el sexo opuesto.Es curiosa la tendencia que tienen algunos hechos importantes de la historia a encriptar sus mensajes revolucionarios en códigos cifrados que tienen que ver con neonatos. Criptografía bastante justificada, pues la comparación entre el advenimiento de un cambio histórico con un parto es una metáfora bastante lógica.

En los días previos al Alzamiento Nacional del 18 de julio 1936, el general Mola ―el organizador de la sublevación militar― cursó el siguiente telegrama a los conjurados: «El pasado día 15, a las 4 de la mañana, Elena dio a luz un hermoso niño». El mensaje cifrado indicaba que la rebelión comenzaría el 18 julio a las cinco de la mañana en el Protectorado de Marruecos, mientras que las guarniciones militares de la península tenían que secundarla al día siguiente (15+4=19).

Por poner otro ejemplo, mientras estaba reunido con Stalin y Churchill en la conferencia de Postdam (julio- agosto de 1945), el presidente americano Harry Truman recibió un telegrama en clave que decía «Baby well born» ―«El niño ha nacido bien»―, mediante el cual se le informaba de que el experimento con la bomba atómica que se había realizado en el desierto de Alamogordo (México) había sido un éxito. Siguiendo con este hilo argumental, la bomba que se lanzó sobre Hiroshima el 6 agosto recibió el nombre de «Little boy».

Volviendo al telegrama de Mola, desconocemos el nombre del hermoso niño que tuvo Elena en los días previos al Alzamiento, pero seguro que se le podría bautizar con cualquiera de los nombres que significan «triunfo»: Víctor, Victoriano, o Victorino.

Franco recorre triunfal Toledo tras ser rescatada del ejército rojo.Fue un hermoso niño, pues en aquel tiempo no se llevaba aun la posmodernidad de la identidad de género globalista, según la cual el mensaje debería haber dicho «[email protected] niñ@». Aunque, a decir verdad, en los tiempos actuales a lo mejor no hubiera habido necesidad de recurrir a esa frase con las arrobitas, ya que lo más postmoderno hubiera sido que Elena recurriera al aborto, pues entre los más de 100.000 abortos que se practican al año en España, no hubiese importado uno más.

También en aquel tiempo tan franquista y facha era costumbre que los matrimonios no se divorciaran, pues estaba prohibido, con lo cual ya tenemos aquí el tercer hecho importante del alumbramiento de Elena: Victoriano se crió dentro de una familia estable y tradicional, formada por progenitores heterosexuales. Vete a saber en qué modelo de familia ―porque dicen que hay muchas, oiga― hubiera caído hoy en día el pobre niño. O sea que, además de no abortarle y no bautizarle con la arrobita @, el hermoso niño tuvo una hermosa familia, y no tuvo necesidad de elegir su sexo.

En la escuela no había en aquellos tiempos cuentos sobre princesitos ni principitas como ahora, en esta época tan moderna. Había crucifijos en las aulas, y castigos físicos, pero Victoriano jamás tuvo necesidad en la vida adulta de acudir a ningún psicólogo para superar aquellos traumas, ni supo de ningún compañero que necesitara terapia por aquella educación tan facha.

Para colmo, en la escuela franquista la educación era tan sexista, que había centros para chicos y otros para chicas, hasta el punto de que Victoriano y sus compañeros la primera vez que compartieron aula con una hembra fue ya en la Universidad. Sin embargo, esto nunca les llevó a ningún trauma sexual, ni les provocó dificultades de relación con el sexo opuesto.Es curiosa la tendencia que tienen algunos hechos importantes de la historia a encriptar sus mensajes revolucionarios en códigos cifrados que tienen que ver con neonatos. Criptografía bastante justificada, pues la comparación entre el advenimiento de un cambio histórico con un parto es una metáfora bastante lógica.

En los días previos al Alzamiento Nacional del 18 de julio 1936, el general Mola ―el organizador de la sublevación militar― cursó el siguiente telegrama a los conjurados: «El pasado día 15, a las 4 de la mañana, Elena dio a luz un hermoso niño». El mensaje cifrado indicaba que la rebelión comenzaría el 18 julio a las cinco de la mañana en el Protectorado de Marruecos, mientras que las guarniciones militares de la península tenían que secundarla al día siguiente (15+4=19).

Por poner otro ejemplo, mientras estaba reunido con Stalin y Churchill en la conferencia de Postdam (julio- agosto de 1945), el presidente americano Harry Truman recibió un telegrama en clave que decía «Baby well born» ―«El niño ha nacido bien»―, mediante el cual se le informaba de que el experimento con la bomba atómica que se había realizado en el desierto de Alamogordo (México) había sido un éxito. Siguiendo con este hilo argumental, la bomba que se lanzó sobre Hiroshima el 6 agosto recibió el nombre de «Little boy».

Volviendo al telegrama de Mola, desconocemos el nombre del hermoso niño que tuvo Elena en los días previos al Alzamiento, pero seguro que se le podría bautizar con cualquiera de los nombres que significan «triunfo»: Víctor, Victoriano, o Victorino.

Franco recorre triunfal Toledo tras ser rescatada del ejército rojo.Fue un hermoso niño, pues en aquel tiempo no se llevaba aun la posmodernidad de la identidad de género globalista, según la cual el mensaje debería haber dicho «[email protected] niñ@». Aunque, a decir verdad, en los tiempos actuales a lo mejor no hubiera habido necesidad de recurrir a esa frase con las arrobitas, ya que lo más postmoderno hubiera sido que Elena recurriera al aborto, pues entre los más de 100.000 abortos que se practican al año en España, no hubiese importado uno más.

También en aquel tiempo tan franquista y facha era costumbre que los matrimonios no se divorciaran, pues estaba prohibido, con lo cual ya tenemos aquí el tercer hecho importante del alumbramiento de Elena: Victoriano se crió dentro de una familia estable y tradicional, formada por progenitores heterosexuales. Vete a saber en qué modelo de familia ―porque dicen que hay muchas, oiga― hubiera caído hoy en día el pobre niño. O sea que, además de no abortarle y no bautizarle con la arrobita @, el hermoso niño tuvo una hermosa familia, y no tuvo necesidad de elegir su sexo.

En la escuela no había en aquellos tiempos cuentos sobre princesitos ni principitas como ahora, en esta época tan moderna. Había crucifijos en las aulas, y castigos físicos, pero Victoriano jamás tuvo necesidad en la vida adulta de acudir a ningún psicólogo para superar aquellos traumas, ni supo de ningún compañero que necesitara terapia por aquella educación tan facha.

Para colmo, en la escuela franquista la educación era tan sexista, que había centros para chicos y otros para chicas, hasta el punto de que Victoriano y sus compañeros la primera vez que compartieron aula con una hembra fue ya en la Universidad. Sin embargo, esto nunca les llevó a ningún trauma sexual, ni les provocó dificultades de relación con el sexo opuesto.
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